lunes, 29 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
SENTENCIA INTERESANTE

Sentencia
Agredir a un jefe no es motivo de despido, según los jueces.
Agredir físicamente al jefe no es causa de despido. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía entiende que la agresión física al jefe, empujándole hasta hacerle perder el equilibrio y lanzar al aire patadas de kárate con el objetivo de alcanzarle, "no reviste la gravedad exigible para constituir causa de despido".
Para llegar a esta conclusión y declarar el despido como improcedente, el Tribunal valora que el empleado actuó así cuando intuyó que iba a ser despedido. Y considera esta cuestión como “primordial”, pues “si bien no justifica un comportamiento, sí atenúa su gravedad”.
El fallo aviva el debate respecto a si determinadas circunstancias, como el estado de nervios en el que puede encontrarse el trabajador cuando va a ser despedido, pueden ser un criterio válido de graduación de las sanciones. Un debate que, según los expertos consultados, debería ser enjuiciado por el Tribunal Supremo dada la inseguridad jurídica que provocan decisiones como la del tribunal andaluz que, a la postre, vienen a menoscabar el poder de dirección del empresario.
Atenuante
El trabajador –un alto directivo de una inmobiliaria–, cuando se le iba a entregar la carta de despido por disminución de su rendimiento en el desempeño de su cargo, comenzó a llamar al empleador “cobarde, sinvergüenza, ladrón” y a decirle en tono desafiante “me da igual ir a la cárcel, te perseguiré e iré a tu casa a hacer justicia”.
El empleado, además, empujó con fuerza a su jefe en repetidas ocasiones llegándole a hacer perder el equilibrio. Para evitar que la agresión fuera a más, algunos de los presentes le sujetaron pues “lanzaba al aire patadas de kárate” con la clara intención de alcanzar al empresario.
Estos hechos, que fueron incorporados a la carta de despido entregada tras el primer intento fallido, son los que el Tribunal entiende que pueden ser sancionados por el empresario, pero no con el despido.
Y es que, a juicio del ponente, “hay que conectar las expresiones que utilizó para referirse a su empresario con la situación y contexto en que el actor se encontraba en ese momento”. Insiste, señalando, que, “sin perjuicio de que el comportamiento del trabajador pudiera resultar acreedor de una sanción, que en su caso pueda imponerle el empresario, es lo cierto que no es adecuada a tal comportamiento la imposición de la sanción de despido, que es la más grave que existe en el ámbito laboral”.
Expertos laboralistas como Antonio Pedrajas, socio de Abdón Pedrajas Abogados, consideran que esta resolución es una muestra más de “la inseguridad jurídica provocada por la parquedad de los preceptos legales, quedando los intereses de los justiciables a expensas de la interpretación judicial”. A su juicio, “dejar impunes agresiones físicas frente a la contraparte del contrato de trabajo afecta gravemente a la figura del empresario y a su poder de dirección”.
Los laboralistas, por último, abogan por que el Tribunal Supremo entre a unificar doctrina en materia de despidos, aunque reconocen la dificultad que ello entraña. Es posible que esta sentencia dé lugar a un pronunciamiento del Supremo pues, según ha podido saber este periódico, la decisión del tribunal regional ha sido recurrida en casación, lo que no implica necesariamente que entre a resolver el fondo del asunto.
Una barbaridad
Ignacio Hidalgo, abogado de Cuatrecasas, estima que la "norma laboral no justifica nunca una agresión" y aboga por que impere la cordura de forma que "ante agresiones físicas pueda caber otra respuesta que la mera reprobación de la conducta". Al respecto, muestra su pesar por el hecho de que "el Tribunal Supremo no entre nunca a unificar doctrina en supuestos de despido" pues ello "impide que se haga justicia cuando los tribunales superiores cometen barbaridades como la de este caso".
Más contundencia
Para Iñigo Sagardoy, socio director de Sagardoy Abogados, el TSJ de Andalucía, al abordar el análisis jurídico de la procedencia del despido en base a los hechos acontecidos, “vuelve a caer en la doctrina, tristemente usual en algunas de nuestras sentencias laborales, de minusvalorar fuertemente la conducta de un trabajador alegando estados de ánimo exaltados, uso del lenguaje “de la calle, etc…”. Por ello, defiende que “se debería ser mucho más contundente con este tipo de conductas”.
Poder de dirección
El socio de Abdón Pedrajas Abogados, Antonio Pedrajas Quiles, reprocha al tribunal andaluz que en su argumentación “obvie por completo que la persona agredida fue el propio empresario”. A su juicio, “este elemento diferencial debiese haber modificado el fallo de la sentencia, declarando la procedencia del despido”, pues, según explica, “dejar impunes agresiones físicas frente a la contraparte del contrato de trabajo afecta gravemente a la figura del empresario y su poder de dirección”.
La carta
1. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía también apunta la posibilidad de añadir, en una carta de despido, nuevos hechos que se producen antes de que el mismo sea efectivo.
2. Este hecho se valora positivamente por los expertos. Así, Iñigo Sagardoy apunta a que con ello “se evita caer ante la rareza jurídica de 2 despidos consecutivos”.
3. El Supremo en una sentencia de 27 de febrero de 2009 se posicionó sobre esta cuestión en una resolución que vino motivada por los mismos hechos enjuiciados ahora de nuevo por el tribunal autonómico.
60 AÑOS BUSCANDO CRIMINALES
El FBI celebra las seis décadas de su lista de fugitivos más buscados

La inauguró Thomas James Holden, un matón común que asesinó a su mujer y a sus dos cuñados en 1949 tras una borrachera monumental en Chicago, y la corona, a día de hoy, Osama Bin Laden, el terrorista más famoso del mundo. Es la lista de los 10 criminales más buscados por el FBI, que este martes ha cumplido 60 años. Aquellos que tengan el infortunio de aparecer en ella tienen, seguramente, una mal final por delante: 463 de los 494 delincuentes que han salido en ella han acabado en la cárcel y 14 han sido encontrados muertos.
La lista se creó casi por accidente, a petición de un periodista de la agencia United Press International, que en 1949 le pidió al FBI que identificara a los criminales más buscados para escribir un reportaje sobre ellos. El extinto diario The Washington Daily News publicó el tema, que se propagó por los medios como la pólvora. El entonces director del FBI, Edgar J. Hoover, decidió que a sus agentes les convenía aquella publicidad, ya que los ciudadanos podían ser una fuente fiable de pistas, una vez identificaran a los criminales a través de datos y fotos en la prensa. En 1950, Hoover creó la lista, causando sensación entre una ciudadanía fascinada por las películas de cine negro.
El tiempo le dio la razón. De los 463 fugitivos que han sido detenidos por el FBI, 152 han acabado cayendo por pistas proporcionadas por los ciudadanos. El FBI ofrece, además, 100.000 dólares de recompensa mínima por pistas que lleven directamente a la localización y detención de los fugitivos. "Aunque esas cifras varían, según la talla del criminal", explica el agente David Johnson, jefe de sección de la división de Crímenes Violentos de la agencia. "Por alguien como Osama Bin Laden, la recompensa supera el millón de dólares".
La lista es pura historia americana. Su composición refleja fielmente qué males ha ido padeciendo la sociedad estadounidense a lo largo de los años. En los años 50 la plagaban gángsteres y ladrones de bancos. En los 60, autoproclamados revolucionarios, buscados por atentar contra el Gobierno. Una década después, en los 70, reinaba el crimen organizado. Los 80 fueron la época del tráfico de droga. En los 90 les tocó el turno a los fugitivos internacionales, criminales de guante blanco y cartera gruesa. Y, por fin, los principios de siglo han visto el auge del terrorismo islamista. "Ahora esperamos que en los próximos años vayan apareciendo cibercriminales", explica el director de la Oficina de Asuntos Públicos del FBI, el agente Michael P. Kortan.
"Para confeccionar la lista atendemos a dos variables: el historial criminal de los fugitivos y si su inclusión en la lista, la publicidad, nos ayudará a capturarles", explica el agente Johnson. Según el FBI, 126 de los criminales capturados han acabado entre rejas gracias a la difusión de la lista en medios impresos y audiovisuales. La lista tiene hasta su propio programa de televisión, America's Most Wanted, emitido semanalmente por la cadena Fox desde hace 22 temporadas y que el día seis de marzo alcanzó su programa número 1.000.
En la edición número 60 de la lista, a parte del terrorista Bin Laden, se encuentra el fugitivo ucranio Semion Mogilevich, "armado y extremadamente peligroso", considerado el jefe de los jefes de las mafias rusas del mundo. También tienen su momento de fama criminal Eduardo Ravelo, supuesto líder de una de las más poderosas bandas de Ciudad Juárez, Barrio Azteca, y Robert Fisher, sospechoso de matar a su mujer y a sus dos hijos en 2001.

La inauguró Thomas James Holden, un matón común que asesinó a su mujer y a sus dos cuñados en 1949 tras una borrachera monumental en Chicago, y la corona, a día de hoy, Osama Bin Laden, el terrorista más famoso del mundo. Es la lista de los 10 criminales más buscados por el FBI, que este martes ha cumplido 60 años. Aquellos que tengan el infortunio de aparecer en ella tienen, seguramente, una mal final por delante: 463 de los 494 delincuentes que han salido en ella han acabado en la cárcel y 14 han sido encontrados muertos.
La lista se creó casi por accidente, a petición de un periodista de la agencia United Press International, que en 1949 le pidió al FBI que identificara a los criminales más buscados para escribir un reportaje sobre ellos. El extinto diario The Washington Daily News publicó el tema, que se propagó por los medios como la pólvora. El entonces director del FBI, Edgar J. Hoover, decidió que a sus agentes les convenía aquella publicidad, ya que los ciudadanos podían ser una fuente fiable de pistas, una vez identificaran a los criminales a través de datos y fotos en la prensa. En 1950, Hoover creó la lista, causando sensación entre una ciudadanía fascinada por las películas de cine negro.
El tiempo le dio la razón. De los 463 fugitivos que han sido detenidos por el FBI, 152 han acabado cayendo por pistas proporcionadas por los ciudadanos. El FBI ofrece, además, 100.000 dólares de recompensa mínima por pistas que lleven directamente a la localización y detención de los fugitivos. "Aunque esas cifras varían, según la talla del criminal", explica el agente David Johnson, jefe de sección de la división de Crímenes Violentos de la agencia. "Por alguien como Osama Bin Laden, la recompensa supera el millón de dólares".
La lista es pura historia americana. Su composición refleja fielmente qué males ha ido padeciendo la sociedad estadounidense a lo largo de los años. En los años 50 la plagaban gángsteres y ladrones de bancos. En los 60, autoproclamados revolucionarios, buscados por atentar contra el Gobierno. Una década después, en los 70, reinaba el crimen organizado. Los 80 fueron la época del tráfico de droga. En los 90 les tocó el turno a los fugitivos internacionales, criminales de guante blanco y cartera gruesa. Y, por fin, los principios de siglo han visto el auge del terrorismo islamista. "Ahora esperamos que en los próximos años vayan apareciendo cibercriminales", explica el director de la Oficina de Asuntos Públicos del FBI, el agente Michael P. Kortan.
"Para confeccionar la lista atendemos a dos variables: el historial criminal de los fugitivos y si su inclusión en la lista, la publicidad, nos ayudará a capturarles", explica el agente Johnson. Según el FBI, 126 de los criminales capturados han acabado entre rejas gracias a la difusión de la lista en medios impresos y audiovisuales. La lista tiene hasta su propio programa de televisión, America's Most Wanted, emitido semanalmente por la cadena Fox desde hace 22 temporadas y que el día seis de marzo alcanzó su programa número 1.000.
En la edición número 60 de la lista, a parte del terrorista Bin Laden, se encuentra el fugitivo ucranio Semion Mogilevich, "armado y extremadamente peligroso", considerado el jefe de los jefes de las mafias rusas del mundo. También tienen su momento de fama criminal Eduardo Ravelo, supuesto líder de una de las más poderosas bandas de Ciudad Juárez, Barrio Azteca, y Robert Fisher, sospechoso de matar a su mujer y a sus dos hijos en 2001.
martes, 16 de marzo de 2010
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